Filosofándonos

"Si es necesario filosofar, es necesario filosofar. Si no es necesario filosofar, de todos modos es necesario filosofar, porque sólo filosonfando se puede demostrar la necesidad de prescindir de la filosofía". Agustín de Hipona.

sábado, junio 03, 2006

Acerca del mostrarse como somos

Y aquellas palabras quedaron resonando: “¿por qué no te mostrás como sos?”.

Hoy mí objetividad al escribir quizá se vea comprometida, por lo menos quizá me cueste separar aquello que quisiera exponer de lo que tal vez no debería justificar.


Entonces la pregunta es: ¿podemos mostrarnos como somos?, y en todo caso ¿qué es lo que somos? Recuerdo que Sábato hablaba de que todos llevamos máscaras, máscaras que nunca son las mismas, o mejor dicho, que van cambiando de acuerdo al papel que nos toca; así, en una misma persona, podemos encontrar, dice Sábato, la máscara de profesor, de alumno, de padre, de hijo, de esposo, de amigo… Y esto no es difícil de comprobar, puesto que no somos los mismos cuando estamos en un contexto que cuando estamos en otro. Me cuesta imaginarme a ese serio empresario jugando con sus hijos en una plaza, o haciendo chistes con amigos; ¿pero cuál de todas estas máscaras será él?

Sábato se pregunta qué máscaras nos pondremos cuando estamos en la más completa soledad, cuando no tenemos que ser nada ante nadie, cuando nada nos exige que seamos de determinada manera.

¿Sólo podremos ser lo que somos cuando nada ni nadie nos exija ser de alguna manera? ¿Sólo podremos mostrarnos como somos a nosotros mismos?, pero en todo caso, ¿nos mostraríamos como somos, o como nos gustaría ser? O aún más trágicamente: ¿somos algo?, ¿hay algo debajo de todas esas máscaras, o seremos como aquel Caballero invisible, que describe Cervantes, que sólo puede “existir” cuando tiene puesta su armadura, o en este caso, su máscara? ¿Seremos una máscara, o será que somos todas?

¿Nos encontraremos en alguna parte, o todas las partes conformaran un todo?

10 comentarios:

Isthar dijo...

Sin duda las diferente circunstancias potencian una fase diferente de nuestra forma de ser. Y siempre y cuando ninguna de ellas sea verdaderamente forzada o falsa, no dejaríamos de ser nosotros mismos. Para mí somos una suma de todas esas caras, un compendio de las diferentes personalidades que mostramos.

Porque yo puedo ser muy seria o muy parlanchina, pero sigo siendo yo. Porque puedo tener miedo y ser la persona más valiente del mundo, pero no dejo de ser yo. Porque somos nosotros mismos y nuestras circunstancias, a solas o con gente, y eso hace que no podamos desligarnos de una máscara para darle más valor a otra.

Para mí somos una suma, un todo.

Adrianófanes dijo...

¡Qué gran duda has planteado! El tema de las máscaras, si me lo he preguntado tantas veces, jamás hallando una respuesta que satisfaga mis expectativas, pero, después de mucho tiempo, conformándome, por el momento, al creer que esas máscaras son facetas de nosotros. A veces nos calzan bien y otras no tanto, pero algo de nosotros siempre queda. Es como hacer una broma; en el fondo, siempre algo en serio dice.

Será cuestión de seguir descubriéndonos. No es una tarea sencilla; pero bueno...Un buen punto al respecto es al menos preguntárselo alguna vez. Un saludo grande.

Alter Ego dijo...

“Si es necesario filosofar, es necesario filosofar. Si no es necesario filosofar, de todos modos es necesario filosofar, porque sólo filosofando se puede demostrar la necesidad de prescindir de la filosofía”. Esta frase no es de Agustín de Hipona, sino de Aristoteles.La usa para afirmar que la filosofia es la mas superior de todas las disciplinas, las demas solo pueden ser mas utiles. Gracias por filosofar

Filosofando al vacío dijo...

Isthar: es interesante lo que decís, porque creo que en definitiva por ahí pareciera venir la mano; pero la pregunta que sigue surgiendo es: ¿podemos mostrarnos como somos ante los demás o sólo lo podremos hacer con nosotros mismos?, es decir, si nosotros somos esa “suma” pareciera muy difícil que alguien nos conozca cómo somos, a menos que esté junto a nosotros a todo momento y en todo lugar, pero de todas maneras con eso no llegaría a ver el todo, puesto que faltaría algunos aspectos, p. ej., esa “máscara” que nos podemos cuando estamos solos. Entonces a la conclusión que estaríamos llegando es que nadie nos podría conocer de manera completa, y por ende lo que pareciera quedar es que quizá sólo nosotros nos podemos conocer de manera íntegra, aunque sinceramente me costaría apoyar una afirmación semejante.
Pero sin duda que algo somos, y por el momento esa pareciera ser una buena base para preguntarnos qué.

Saludos


Adrianófanes: seguramente la mayoría sean facetas de nosotros mismos, aunque no todas esas facetas quizá sean por obra nuestra (determinados ámbitos a veces también nos exigen), uno pareciera que no elige ser diferente antes diferentes contextos, pero los contextos así parecieran requerirlo.
Muy interesante eso de que “algo de nosotros siempre queda”, pareciera un buen indicio de que, entonces, algo debe haber; aunque de todas maneras hay que seguir preguntándoselo, no vaya a ser cosa que eso que “siempre queda” no sea más que el vestigio de otra máscara.
Saludos


Alter ego: la frase la tomo de “Confesiones” (Confesiones III, 7-8) de Agustín, donde Agustín, anteriormente, cuenta su encuentro con textos de Cicerón (el “Hortensius”), texto inspirado en una obra de Aristóteles, del cual Agustín hace una reformulación siguiendo a Cicerón, y éste a su vez siguiendo a Aristóteles. No cité a Aristóteles por el simple hecho de no contar con la frase textual, y por ende por temor a que difiera. Pero sí, la frase es de origen aristotélico, aunque, en este caso, es la reconstrucción de Agustín, que básicamente intenta mostrar cómo la filosofía se haya presente en prácticamente todos los acontecimientos, incluso aquellos en los cuales se diría que no es necesaria la filosofía, puesto que para afirmar esto ya hay que estar filosofando.

Alter Ego dijo...

Si, pero al usarla un autor de la edad media, caracterizada filosoficamente por un oscurantismo y su desmesurda pasion por la fe, no haces sino llegar a una incongruencia, porque para Agustin lo mas importante es la fe y no la filosofia. Mas que nada por eso no me ha gustado que no hagas referencia a Aristoteles, para el que de verdad era importante la filosofia

Anónimo dijo...

¿es importante la filosofía? Para un griego del siglo VI a.c. quizá le hubiera parecido una pregunta sin sentido. Se nos dice cuan importante es la reflexión y podemos excitarnos con sinceridad al ver el índice de la Crítica de la Razon Pura. Aristóteles sintió que al fin daba forma a la filosofía y la corono en el hermoso trono que había construído para ese fin. Apenas creada su metafísica se escapo de sus manos y volvió, otra vez, a la corriente subterránea y oscura de la historia. Sólo 2000 años después a Kant se le ocurrió la peregrina idea de hacer filosofía y solo filosofía y dejar todo lo demás a un lado. Desde entonces descubrieron otra vez la filosofía (quiero decir los europeos)y todo volvió a la normalidad (previa reconstrucción histórica, como debía ser, claro está. Ya el estagirita lo había hecho en su tiempo y dejado claramente sentado que todos los que le precedieron se habían dedicado a pensar tan solo para que él algún día les diga cual es la verdad y pueda repartir elogios y reproches).
Creo que la filosofía ya estaba muerta cuando Agustín decidió simular un asesinato.

Filosofando al vacío dijo...

Alter ego:
No sé si en el fondo sea realmente una “incongruencia” a la que llego, porque de hecho Agustín sólo se vuelca a la religión en su última etapa, tras un interesante itinerario filosófico, que de hecho quizá ni siquiera es abandonado cuando aspira a las verdades que supuestamente otorgaría la fe. Si bien la fe es como un punto culmine, no parece que no le otorga un papel importante a la filosofía.
En cuanto a que no hice referencia a Aristóteles lo vuelvo a repetir, no contaba con la cita precisa de sus palabras, como si lo hacia con las de Agustín.
En cuanto a tu último parágrafo (que para Aristóteles “de verdad era importante la filosofía”), me parece que es un tanto arriesgado hacer ese tipo de afirmaciones y más aún cuando la filosofía que profesaba Aristóteles sin duda que no es la misma de la que habla Agustín, pero en el fondo ambas no dejan de ser filosofías, a menos que se tenga una concepción muy (demasiada) particular de qué es la filosofía, porque una cuestión muy distinta es que nos inclinemos más por una que por otra, que eso sí, sin duda, es cuestión de cada cual.

Usuario anónimo: pareciera todo un tema decir qué es filosofía y qué no, porque incluso pareciera que se filosofa sin todo ese andamiaje conceptual y estructural que a veces se pretende.
Ahora bien, definir a la filosofía de determinada manera es simplemente limitarla, y no sé hasta que punto sea posible hacer eso. Creer que sólo en Aristóteles y Kant hay filosofía es algo que no me animaría a sostener, y más aún cuando varias tesis de ambos han sido ampliamente puestas en duda e incluso refutadas.

Saludos
Alejandro

principio de incertidumbre dijo...

¿leíste a Rilke????


él hace como mucho enfásis a vivir en soledad, como que en ella se encuentra la esencia.

Yo no sé. Creo que es al contrario, llevar al extremo las relaciones para ver cuán capaces de cosas somos (buenas y malas).

danilo dijo...

hola Alejandro

Cuando me refiero a que Aristóteles o Kant hacen filosofía (además de cualquier otro con mayor o menor ingenio) y se daban a sí mismos la categoría de genuinos filósofos a diferencia de los que les precedieron me refiero a que ellos se tomaban demasiado en serio la filosofía. Por supuesto que hay distintas formas de pensamiento y reflexión. La persistencia en darle una especie de categoría mágica al "quehacer filosófico" me abruma y me parece ingenua o en el peor de los caso cínica. Quizá estoy algo molesto por las constantes y absurdas discusiones en torno a la existencia y autenticidad de la filosofia latinoamericana.

un saludo
Danilo

Filosofando al vacío dijo...

Princ. de incert.: sí, he leído algo de Rilke, y es cierto su énfasis en cuanto al tema de la soledad, pero no sé si es en el sentido que vos le estás dando, o por lo menos el que creo que le estás dando. Creo que lo que mencionas puede resultar una cosa distinta (ni contraria ni opuesta), es decir, el llevar al extremo las relaciones puede ser una manera de adquirir ciertos conocimientos, que sin duda serán diferentes de los obtenidos “en soledad”. Si querés podés tomar a la soledad como una manera de auto conocerse, que en cierto punto también quizás ayuda a relacionarnos con los demás, es decir, p. ej., al tratar al otro como a uno mismo, y no tal vez por el mero hecho de alguna especie de compromiso. Aunque supongo que no hay que negar que muchas veces cuando nos toca estar en una determinada situación quizás actuamos o reaccionamos de una manera diferente a la que hubiéramos querido esperar.

Saludos
Alejandro

Danilo: creo que todos los que medianamente intentamos filosofar nos tomamos en serio la filosofía, y hay muchas maneras (incluso muchas veces opuestas) de presentar diferentes cuestiones. Establecer un criterio de “seriedad”, para mí, es como pretender establecer una definición certera y concluyente de qué es la filosofía, y por ende, qué no lo sería.
Me cuesta entender esa “categoría mágica” a la que te referís, o por lo menos no la veo aplicable a la filosofía en su conjunto. En cuando a las “discusiones” que nombras, en parte puede haber algo de eso (más que nada cuando cualquier tipo de originalidad es tomada como una mala palabra, o pocos son los que se animan a “despegarse” de la figura de ciertos pensadores), pero de todas maneras creo que puede ser un buen llamado a la autocrítica.

Saludos
Alejandro