Filosofándonos

"Si es necesario filosofar, es necesario filosofar. Si no es necesario filosofar, de todos modos es necesario filosofar, porque sólo filosonfando se puede demostrar la necesidad de prescindir de la filosofía". Agustín de Hipona.

viernes, enero 30, 2009

REALIDAD

La realidad no es algo que está allí afuera a la espera de ser capturada; la realidad cobra existencia en su paradójico engaño que nos hace creer que algo es.

La realidad brinda las reglas de su propio juego, y allí donde creemos algo haber obtenido no es más que una farsa prevista dentro de las posibilidades.

Nada de lo que vemos hay, y lo que creemos que hay es sólo producto de nuestra manera de ver. Así vemos casualidades, fatalidades y destino.

Ciertas circunstancias nos llevan a dudar de lo que creemos, pero ello no nos libra de la creencia, siempre predispuesta a amoldarse a algún nuevo tipo de realidad.

No importa las sospechas ni las evidencias, eso sólo sirve para percatarnos de la ingenuidad, pero jamás para liberarnos de ella.

6 comentarios:

Una Dama dijo...

Ale, no creo que la realidad brinde sus propias reglas. En cierta forma creo que se presenta como un conjunto de casualidades y que las reglas se ponen por fuera. No hay lógica dentro de la realidad, si le podemos poner, pero no creo que le pertenezca...
Después adhiero a todo lo que decis sobre ella.

Abrazo, duré poco sin blog ;)

Terapia de piso dijo...

La realidad se engendra en nuestras pupilas.

José Roberto Coppola

Galán de Barrio dijo...

¿Y si te dijera que la realidad existe y es tal cuál la percibimos con nuestros sentidos?

Adrianófanes dijo...

A veces pienso que la realidad es un engaño presupuesto por nuestra capacidad intelectual. Otras veces, asocio la realidad a lo que puede ser percibido. Y otras veces, creo que la realidad es todo. En fin...Soy bastante contradictorio en este asunto.

Saludos.

MonsieurG dijo...

¿Realidad? ¿Acaso algún filósofo pasó por este mundo sin reflexionar al respecto?.

Me gusta el tema de manera particular pero, como se comprenderá, no estoy posición de abordarlo y mucho menos de hacer afirmaciones definitivas pero deslizaré algún comentario.

Ya desde adolescente no pocas veces me mortificó el asunto y si bien jamás se me configuró con nitidez, Matrix llegó finalmente en mi auxilio y pude así contar con una hipótesis vistosa. El propio Descartes ya había propuesto la injerencia de un genio maligno y él mismo resuelve la cuestión pero de una manera que entre poco y nada me satisface.

Entre la abundante literatura sobre el temita, me impactó especialmente aquella narración que cuenta sobre un mago que hipnotizó a sus ovejas para que éstas no se le escaparan “...el mago convenció a su rebaño de que no eran ovejas; a algunas les hizo creer que eran leones, a otras que eran águilas, a otras que eran hombres y a otras que eran magos...”

Vuelvo de inmediato a la cinematografía pues acabo de recordar un film que no demasiado tangencialmente encara la realidad y que vale la pena ver, me refiero a “Waking life” de Richard Linklater.

Bien, si nuestro escenario es el de Matrix o alguno de los otros, estamos fritos. Empero, sospecho que no son esos. De todas formas, medio como que estamos obligados a arrancar desde un punto de partida que más tarde, o más temprano, nos permita tomar contacto con esa realidad si acaso ésta es per se y nos aguarda allí afuera. En este sentido, lo que me resulta más auspicioso al tiempo que convincente, es el concepto hindú de “Velo de Maya”. Probablemente hercúlea sea la faena de correrlo pero al menos, como posibilidad, existe.

Mientras tanto, ese aparente afuera es el espacio que nos contiene y en él, tal como dijo Charly “... Cada uno tiene un trip en el bocho. Difícil que podamos ponernos de acuerdo...” (aunque en eso, soy un poco más optimista).

Muy cordiales saludos.

Filosofando al vacío dijo...

No sé si nuestro escenario sea el de Matrix, pero tampoco hay que descartarlo por completo. Vemos todo lo que nos rodea, es verdad, pero no es una visión simple y tan directa como parece; está sujeta a distintos condicionamientos, el principal de ellos, el conocimiento. Y de este modo vemos sólo lo que conocemos. En las calles hay muchos árboles a los que llamamos, justamente y de manera generalizada, árboles. Pero para quien "conoce" de nombres y clasificaciones, no "ve" "árboles", sino que ve ciprés o eucalipto. Lo mismo para quien conoce de libros y autores, no "ve" sólo "libros", ve clásicos de filosofía o literatura.

Todo esto no es nuevo, pero sirve para mostrar cómo la realidad no es sólo lo que se ve, sino también lo que se conoce. Y la pregunta es: ¿Cuánto creemos que conocemos? ¿Cuánto más está fuera de nuestro alcance -y con ello cuanta realidad que no se "percibe"-?

...El tema da para mucho, pero dejo aquí por el momento.

saludos
Alejandro