Hoy entré a dar un vistazo al chat (o Messenger, o MNS, o como quiera llamárselo), ese virtual nexo de encuentro que refleja, según la cantidad de contactos que se posea, cuán relacionado nos hallamos con el mundo.
Pero en esta relación pareciera posible hacer algunas distinciones, ya que no todo es tan virtual y vacío como parece. Una cosa son contactos que uno no conoce, como sucede en los chat de acceso público, y otra cosa son los contactos que uno tiene en su chat personal. Se supone que en este último uno conoce a sus contactos o por lo menos esos contactos conocen a uno, ya que por eso se los ha agregado o aceptado. De esta manera podríamos decir que el chat personal es mucho más real que el chat público. Pero esto no nos hace evitar las tantas veces mencionadas paradojas de la soledad, producto de interrelaciones tan globales y masivas.
No pareciera importar cuán reales seamos ni cuán reales sean nuestros contactos, estar en contacto allí es jugar con las reglas que aquel mundo virtual tiene, sin importar cuán reales sean las personas. Pero antes de graficar esta situación creo que es lícito dejar en claro que si bien las novedades tecnológicas pueden ser juzgables creo que aún más lo debe ser el uso que uno hace, que bien podría ser sintetizado en quién usa a quién y para qué lo hace.
El nickname de uno de mis contactos (reales) rezaba lo siguiente: “No me molesten, no quiero hablar con nadie”. Lo primero que uno podría pensar es que si no quiere ser molestado ni hablar con nadie lo único que debería hacer es simplemente desconectarse y listo. Pero ello no es parte de las reglas, allí la cuestión es estar, incluso, como en este caso, para no estar.
domingo, septiembre 20, 2009
sábado, agosto 22, 2009
AMENA PERFECCIÓN
Cada movimiento es una sutil y certera estocada.
Deleitable es el sentir la rapidez de esos vaivenes.
A nada podría igualar pero se torna innegable el querer intentarlo, el pretenderlo.
Cuán grato resulta ser alcanzado.
Cuán grato resulta aun ser vencido.
Deleitable es el sentir la rapidez de esos vaivenes.
A nada podría igualar pero se torna innegable el querer intentarlo, el pretenderlo.
Cuán grato resulta ser alcanzado.
Cuán grato resulta aun ser vencido.
domingo, agosto 16, 2009
RAZÓN DE SER
Aun a sabiendas de lo incierto que sería la espera, de inútil que ha de resultar lo buscado, tal vez lo encontrado, en ese instante, sólo en ese instante permanecía la razón de lo protegido, de lo ocultado, de lo expuesto, y tal vez también de lo devastado.
miércoles, agosto 12, 2009
PROMESAS
Allí una vez más promesas vacías, pero llenas de ilusión; palabras verdaderas, pero no siendo más que un suspiro perdido en el aire.
Muchas promesas son meros intentos de esquivar la realidad, realidad que nosotros mismos construimos.
Hoy una promesa es una hipocresía, callada, sabida, compartida.
Todo lo otro no es más que un espejismo, hasta incluso nosotros mismos lo seamos.
Muchas promesas son meros intentos de esquivar la realidad, realidad que nosotros mismos construimos.
Hoy una promesa es una hipocresía, callada, sabida, compartida.
Todo lo otro no es más que un espejismo, hasta incluso nosotros mismos lo seamos.
sábado, julio 11, 2009
EL VESTIGIO DE LA NADA
Nos desvanecemos junto con cada instante que inevitablemente transcurre.
Cada brisa nos lleva a la nada de algún ilusivo horizonte.
Cada mirada presencia al final de aquello que observa.
Y las palabras, nada más frágil que las palabras, un colorido suspiro de nostalgía de aquello que quizá aún no se sabe perdido.
Cada brisa nos lleva a la nada de algún ilusivo horizonte.
Cada mirada presencia al final de aquello que observa.
Y las palabras, nada más frágil que las palabras, un colorido suspiro de nostalgía de aquello que quizá aún no se sabe perdido.
martes, abril 14, 2009
Apariencias y modos de ser
Hoy fui, lo diré así como para no herir susceptibilidades, a una de esas tantas fiestas formales, donde sólo hay cabida para la elegancia y demás superficialidades. Pude negar mi presencia, pero digamos que a veces unos crédulos ideales no justifican el egoísmo y más aún cuando para otra persona un pequeño gesto puede tener tanto valor.
Todo fue en demasía, mucha sutileza, mucha hipocresía. Los miraba, todos tan iguales, pero a la vez tan distintos, y el énfasis puesto en diferencias que no se quieren mostrar, pero que para que no sean las hacen ser, no vaya a ser cosa que a ese no ser se lo confunda con la nada. Profesiones, logros, aspiraciones, hasta los fracasos desfilaban con la arrogante delicadeza, que me parece que ya ni siquiera ellos mismos perciben, o bien una masoquista vanidad que no deja de ponerse a prueba en el intercambio de palabras cruzadas, que si bien parecieran que tratan de llegar al otro, no hacen más que salir de sí para llegar a sí, y entonces no es un ego enfrentándose a otro ego, sino egos que mutuamente se usan para reafirmarse ante sí mismos.
No quise ser igual, no quise formar parte, ¿pero qué ser? Porque uno puede caer en el error de pensar que un comportamiento contrario ya nos hace diferentes, en todo caso nos hará diferente en apariencia, pero el modo de pensar es igual, contrariamente igual, ya que sólo se trataría de un comportamiento superficial. Vestirnos diferentes no nos hace diferentes, pero también sucede lo opuesto: vestirnos igual no nos hace iguales; por ello se torna necesaria esta distinción entre apariencia y pensamiento, o más bien diríamos, entre apariencia y modos de ser.
Sé que tal vez sea una generalización sin fundamento animada más por el prejuicio que por la razón, pero se me hace que esa gente es igual con o sin traje, aunque lo mismo sucede con nosotros (si es que el fondo somos algo).
Todo fue en demasía, mucha sutileza, mucha hipocresía. Los miraba, todos tan iguales, pero a la vez tan distintos, y el énfasis puesto en diferencias que no se quieren mostrar, pero que para que no sean las hacen ser, no vaya a ser cosa que a ese no ser se lo confunda con la nada. Profesiones, logros, aspiraciones, hasta los fracasos desfilaban con la arrogante delicadeza, que me parece que ya ni siquiera ellos mismos perciben, o bien una masoquista vanidad que no deja de ponerse a prueba en el intercambio de palabras cruzadas, que si bien parecieran que tratan de llegar al otro, no hacen más que salir de sí para llegar a sí, y entonces no es un ego enfrentándose a otro ego, sino egos que mutuamente se usan para reafirmarse ante sí mismos.
No quise ser igual, no quise formar parte, ¿pero qué ser? Porque uno puede caer en el error de pensar que un comportamiento contrario ya nos hace diferentes, en todo caso nos hará diferente en apariencia, pero el modo de pensar es igual, contrariamente igual, ya que sólo se trataría de un comportamiento superficial. Vestirnos diferentes no nos hace diferentes, pero también sucede lo opuesto: vestirnos igual no nos hace iguales; por ello se torna necesaria esta distinción entre apariencia y pensamiento, o más bien diríamos, entre apariencia y modos de ser.
Sé que tal vez sea una generalización sin fundamento animada más por el prejuicio que por la razón, pero se me hace que esa gente es igual con o sin traje, aunque lo mismo sucede con nosotros (si es que el fondo somos algo).
viernes, enero 30, 2009
REALIDAD
La realidad no es algo que está allí afuera a la espera de ser capturada; la realidad cobra existencia en su paradójico engaño que nos hace creer que algo es.
La realidad brinda las reglas de su propio juego, y allí donde creemos algo haber obtenido no es más que una farsa prevista dentro de las posibilidades.
Nada de lo que vemos hay, y lo que creemos que hay es sólo producto de nuestra manera de ver. Así vemos casualidades, fatalidades y destino.
Ciertas circunstancias nos llevan a dudar de lo que creemos, pero ello no nos libra de la creencia, siempre predispuesta a amoldarse a algún nuevo tipo de realidad.
No importa las sospechas ni las evidencias, eso sólo sirve para percatarnos de la ingenuidad, pero jamás para liberarnos de ella.
La realidad brinda las reglas de su propio juego, y allí donde creemos algo haber obtenido no es más que una farsa prevista dentro de las posibilidades.
Nada de lo que vemos hay, y lo que creemos que hay es sólo producto de nuestra manera de ver. Así vemos casualidades, fatalidades y destino.
Ciertas circunstancias nos llevan a dudar de lo que creemos, pero ello no nos libra de la creencia, siempre predispuesta a amoldarse a algún nuevo tipo de realidad.
No importa las sospechas ni las evidencias, eso sólo sirve para percatarnos de la ingenuidad, pero jamás para liberarnos de ella.
lunes, enero 19, 2009
Ser y sentido
¿A qué jugamos?, tal pareciera ser la pregunta implícita subyacente en cualquier tipo de relación o interacción.
En el teatro de los suburbios de nuestra vida salimos a escena a representar nuestro más creído papel, que solemos llamar “yo”.
Sólo unos segundos de conciencia nos hacen quedar perplejos ante el vacío de nuestra existencia, a la vez que las más certeras verdades se comienzan a disipar como pequeños papeles a la deriva frente azaroso viento en alguna calle.
De poco pareciera tener una realidad en las manos si nada se puede hacer con ella, si no hay modo de hacerla compatible con algún que otro sentido que nos hace mantener en pie en lo cotidiano.
En el teatro de los suburbios de nuestra vida salimos a escena a representar nuestro más creído papel, que solemos llamar “yo”.
Sólo unos segundos de conciencia nos hacen quedar perplejos ante el vacío de nuestra existencia, a la vez que las más certeras verdades se comienzan a disipar como pequeños papeles a la deriva frente azaroso viento en alguna calle.
De poco pareciera tener una realidad en las manos si nada se puede hacer con ella, si no hay modo de hacerla compatible con algún que otro sentido que nos hace mantener en pie en lo cotidiano.
martes, diciembre 09, 2008
¿Qué somos?
¿Qué somos? Intentemos romper el espejo de la jactancia y la hipocresía y miremos qué podemos hallar; poco resultará extraño para quien se sospecha, para quien sabe de su complicidad, pero todo es válido para justificarse, y no es difícil hallar algún equilibrio redentor.
Vemos más cuando no nos intentamos mirar, algo así como la guarda baja del vencido; pero sólo vernos no basta, reconocernos a veces es lo fundamental, pero para ello no sólo nos hace falta algunas respuestas, sino que también algunas preguntas.
Vemos más cuando no nos intentamos mirar, algo así como la guarda baja del vencido; pero sólo vernos no basta, reconocernos a veces es lo fundamental, pero para ello no sólo nos hace falta algunas respuestas, sino que también algunas preguntas.
viernes, diciembre 05, 2008
Libertad
Ante el desconcierto de la libertad cualquier señal es un buen amparo en el cual sustentar cualquier decisión; el temor que produce la libertad no es tanto a ser dueños de nuestros propios errores, sino directamente a ser dueños de nosotros mismos, de todo cuanto podamos hacer. Y ante esta situación cualquier autoengaño es un consuelo, una falsa repartición de proporción de responsabilidades.
Pero ser libres no es algo que todos puedan ser, o mejor dicho, no es algo a lo que todos se animarían a aspirar, y por ello la libertad no es algo simplemente hallado; la libertad es una búsqueda muchas veces incierta, iniciada por un aún más incierto indicio, que a veces en fugaces destellos no proporciona una respuesta, sino que sutilmente sugiere una duda.
Pero ser libres no es algo que todos puedan ser, o mejor dicho, no es algo a lo que todos se animarían a aspirar, y por ello la libertad no es algo simplemente hallado; la libertad es una búsqueda muchas veces incierta, iniciada por un aún más incierto indicio, que a veces en fugaces destellos no proporciona una respuesta, sino que sutilmente sugiere una duda.
viernes, octubre 31, 2008
Acerca de las palabras
Podríamos acusar a las palabras de engañosas, pero ellas no son más que un mero instrumento, ajenas a los propósitos con las que se las utilizan. A veces buscan resistirse intentando dejar en claro que hay términos que no van a someterse a semejante trato. Pero no hay coherencia, las mismas palabras se pueden utilizar con fines contrarios, a las mismas se les puede hacer decir lo opuesto.
Pero esto no termina aquí, es tal la impunidad que incluso aquel que las esgrime puede no dejar ni un solo rastro, y no es porque no haya nada que le pertenezca, sino porque aquello que le pertenece es lo manipulado, también ambiguo y susceptible de justificación, de acuerdo a cuál sea su motivo.
Así, una palabra sincera no sólo es aquella que se presenta como tal, necesita contar con algo más, algo más que es difícil de pedir, y aún más de dar.
Pero esto no termina aquí, es tal la impunidad que incluso aquel que las esgrime puede no dejar ni un solo rastro, y no es porque no haya nada que le pertenezca, sino porque aquello que le pertenece es lo manipulado, también ambiguo y susceptible de justificación, de acuerdo a cuál sea su motivo.
Así, una palabra sincera no sólo es aquella que se presenta como tal, necesita contar con algo más, algo más que es difícil de pedir, y aún más de dar.
martes, octubre 07, 2008
La incierta búsqueda del ser
Un día, como de repente pero no de la nada, el mundo se abre ante uno, sus verdades, sus maravillas, sus misterios. Una voz en forma de sensación comienza a llamarnos, nos incita a la búsqueda, haciendo de ello una necesidad esencial, infranqueablemente incierta, pero con un inconfundible aroma a destino. Y nos embarcamos, pero sin saber a dónde ir, ni qué esperar, sólo con una imperceptible intuición que hace de lo confuso su certeza.
Pero muchas búsquedas fracasan no tanto con lo no encontrado, sino más bien con aquello que no se sabe buscar.
Podemos ver en todas las direcciones, podemos buscar en cada lugar, podemos estar atentos a cada señal, podemos recorrer muchos caminos, y sin embargo nada encontrar; una nada que se manifiesta en cada cosa hallada porque ello es lo peor para quien busca: no el no hallar nada, sino que nada halla en lo hallado.
Toda paradoja es posible para el buscador, y más aún cuando no es producto de sí mismo. Lo buscado muchas veces no se encuentra en algún lugar, sino que uno mismo es ese lugar, y sin embargo esta cercanía dista mucho de ser más sencilla, al contrario, es en donde más todo se aleja, donde más todo se entrelaza a una nebulosa de dudas, no a caminos aceptables o rechazables, sino a caminos posibles, elegibles, determinables, convergentes en un único punto responsable: uno mismo.
Pero muchas búsquedas fracasan no tanto con lo no encontrado, sino más bien con aquello que no se sabe buscar.
Podemos ver en todas las direcciones, podemos buscar en cada lugar, podemos estar atentos a cada señal, podemos recorrer muchos caminos, y sin embargo nada encontrar; una nada que se manifiesta en cada cosa hallada porque ello es lo peor para quien busca: no el no hallar nada, sino que nada halla en lo hallado.
Toda paradoja es posible para el buscador, y más aún cuando no es producto de sí mismo. Lo buscado muchas veces no se encuentra en algún lugar, sino que uno mismo es ese lugar, y sin embargo esta cercanía dista mucho de ser más sencilla, al contrario, es en donde más todo se aleja, donde más todo se entrelaza a una nebulosa de dudas, no a caminos aceptables o rechazables, sino a caminos posibles, elegibles, determinables, convergentes en un único punto responsable: uno mismo.
domingo, septiembre 14, 2008
Causalidad y posibilidad
Poco pareciera soportar la conciencia, la libertad y cuanto libre albedrío este a nuestro alcance cuando nos hallamos prisioneros de la causalidad inexorable, que imperceptible se forja ya en ni siquiera un destino, ello es sólo una ilusiva interpretación fundada en infundadas esperanzas, pero creíbles y hasta a veces reales, pero, sin duda, no por ello verdaderas.
Es cierto que está en nosotros la ocasión de marcar o cambiar un rumbo, el poder causal también nos ha sido dado, pero ello no nos hace estar a salvo de la causalidad misma, de la cual tal vez seamos una fortuita consecuencia, una mera consecuencia más de su derrotero de posibilidades. Y tal vez seamos sólo eso, una posibilidad de posibilidades, junto con todos nuestros actos, con todos nuestros anhelos; quizá creamos ser una enfilada pieza de dominó dueños de sí mismos... por el simple hecho de aún no haber caído.
Es cierto que está en nosotros la ocasión de marcar o cambiar un rumbo, el poder causal también nos ha sido dado, pero ello no nos hace estar a salvo de la causalidad misma, de la cual tal vez seamos una fortuita consecuencia, una mera consecuencia más de su derrotero de posibilidades. Y tal vez seamos sólo eso, una posibilidad de posibilidades, junto con todos nuestros actos, con todos nuestros anhelos; quizá creamos ser una enfilada pieza de dominó dueños de sí mismos... por el simple hecho de aún no haber caído.
martes, septiembre 02, 2008
Editá tu libro
Editá tu libro, edición de libros, ediciones de tirada baja.
Visitá nuestro nuevo blog: http://tahielediciones.blogspot.com.ar
Edición de libros - Editar y publicar tu libro.
Última actualización: agosto de 2012.
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domingo, agosto 03, 2008
Acerca de la expresión
La palabra es la viva manifestación de una existencia, de una realidad. Pero la palabras es sólo uno de los tantos modos o medios por los cuales la expresión se libera. Sin embargo la diversidad de maneras expresivas no es un reflejo de la proliferación encarnada por parte de quien busca exponerse, sino que es un reflejo de la falta de un camino expresivo satisfactorio. Y esta falta tiene sus ventajas y desventajas: la desventaja es que la expresión nunca podrá ser completa, o siempre queda abierta la posibilidad de que sea expresada de otro modo; la ventaja es que cualquier elección de un modo se autojustifica.
No hay un medio mejor o peor para expresarnos, incluso no hay criterios estilísticos que los puedan juzgar. Tales criterios son sólo una manera superficial de pretender establecer límites en lo que su misma razón de ser hace que no los tenga. Pero esto se agrava aún más cuando ya no los límites son impuestos, sino cuando uno mismo los crea y cree que todo lo que se hallar fuera de ellos no se encuentra a un mismo nivel. Ejemplos de esta situación hay de sobra, en música, en literatura, en arte; se distinguen niveles desde los cuales se cree poder establecer qué será considerado música, qué literatura, qué arte; todo lo que se halle fuera o no alcance estos niveles es algo de un valor insignificante, meros intentos de quienes no pueden aspirar a la sutileza y perfección. Prejuicio impuesto, y aún más: autoimpuesto.
Esta situación nos lleva a una anterior: ¿qué buscamos cuando nos expresamos? ¿La aceptación, la aprobación? Estas últimas dos cuestiones son en parte responsable de la distinción de niveles; y no está mal que alguien haga de esto su objetivo, o que se manifieste buscando ser mejor; diferentes explicaciones psicológicas se pueden ajustar a cada situación. Pero también están quienes en la expresión encuentran liberación, sin tener presente lo que será aceptado, o si cumple o no con los requisitos propios de aquello que será considerado música, arte, literatura. Simplemente se manifiestan. Pero no por hacerlo de este modo son mejores, sino que simplemente son.
La expresión no debe ser valorada por lo que logra, sino por que intenta, por lo que aspira.
No hay un medio mejor o peor para expresarnos, incluso no hay criterios estilísticos que los puedan juzgar. Tales criterios son sólo una manera superficial de pretender establecer límites en lo que su misma razón de ser hace que no los tenga. Pero esto se agrava aún más cuando ya no los límites son impuestos, sino cuando uno mismo los crea y cree que todo lo que se hallar fuera de ellos no se encuentra a un mismo nivel. Ejemplos de esta situación hay de sobra, en música, en literatura, en arte; se distinguen niveles desde los cuales se cree poder establecer qué será considerado música, qué literatura, qué arte; todo lo que se halle fuera o no alcance estos niveles es algo de un valor insignificante, meros intentos de quienes no pueden aspirar a la sutileza y perfección. Prejuicio impuesto, y aún más: autoimpuesto.
Esta situación nos lleva a una anterior: ¿qué buscamos cuando nos expresamos? ¿La aceptación, la aprobación? Estas últimas dos cuestiones son en parte responsable de la distinción de niveles; y no está mal que alguien haga de esto su objetivo, o que se manifieste buscando ser mejor; diferentes explicaciones psicológicas se pueden ajustar a cada situación. Pero también están quienes en la expresión encuentran liberación, sin tener presente lo que será aceptado, o si cumple o no con los requisitos propios de aquello que será considerado música, arte, literatura. Simplemente se manifiestan. Pero no por hacerlo de este modo son mejores, sino que simplemente son.
La expresión no debe ser valorada por lo que logra, sino por que intenta, por lo que aspira.
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